¡Después del Ministro de Hacienda, ahora habla la Primera Ministra! Sanae Takaichi enfatiza que el GPIF debería aumentar la asignación de activos japoneses
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, destacó la importancia de incentivar a las familias y al fondo de pensiones gubernamental (GPIF) a aumentar sus inversiones en activos financieros japoneses, lo que incrementó aún más las expectativas del mercado sobre un posible ajuste en la asignación de activos por parte de este fondo.
Se ha informado a través de APP de financiero Zhihui que la Primera Ministra japonesa, Sanae Takaichi, enfatizó la importancia de incentivar a las familias y al fondo de inversión de pensiones del gobierno (GPIF) a aumentar sus inversiones en activos financieros japoneses, lo que ha intensificado aún más las expectativas del mercado sobre una posible reasignación de activos por parte de dicho fondo.
Durante una sesión parlamentaria, Takaichi declaró: "Mientras el mercado de acciones continúa mostrando una sólida tendencia, creemos que es muy importante adoptar medidas que alienten a las familias y a los fondos de pensiones, incluido el fondo de inversión de pensiones del gobierno, a incrementar aún más sus inversiones en activos financieros japoneses, permitiendo así que el público comparta los frutos del crecimiento económico de Japón".
Agregó: "Con esto, nuestro objetivo es promover un círculo virtuoso entre el crecimiento económico y la acumulación de activos familiares".
Tras estas declaraciones de Takaichi, el yen se fortaleció frente al dólar durante la sesión de la tarde en Tokio, pasando temporalmente de aproximadamente 162.36 a 162.13.
Esta declaración podría reforzar la percepción de que el gobierno está muy interesado en que el GPIF considere ajustar su asignación de activos. Dada su enorme magnitud, tal movimiento podría impactar los rendimientos de bonos, los precios de las acciones y el yen. Últimamente, funcionarios del gobierno han comentado con frecuencia sobre este fondo de pensiones, justo cuando aumentan las preocupaciones sobre el alza en los rendimientos de bonos y la debilidad sostenida del yen.
Masayuki Nakajima, estratega sénior de divisas del Banco Mizuho en Londres, señaló: "Aun cuando este tipo de declaraciones no implique una acción política inmediata, pueden interpretarse como una forma de intervención verbal, influyendo así en las expectativas del mercado sobre la futura asignación de activos del GPIF y, por extensión, en la evolución del mercado del yen y de bonos gubernamentales japoneses (JGB)", "La influencia política sigue estando en el centro del debate actual".
Como uno de los fondos de pensiones más grandes del mundo, el GPIF, que administra activos por valor de 293.6 billones de yenes (aproximadamente 1.81 billones de dólares estadounidenses), establece parámetros de asignación de activos cada cinco años. En marzo de 2025, el fondo decidió continuar distribuyendo un cuarto de sus fondos de manera equitativa entre acciones domésticas, bonos domésticos, acciones extranjeras y bonos extranjeros.
El fondo también permitirá una desviación más acotada respecto a la asignación objetivo, reduciéndola de entre 6 y 8 puntos porcentuales a entre 5 y 6 según el desempeño de cada tipo de activo.
Antes de las declaraciones de Takaichi, la Ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, comentó la semana pasada que desea incentivar una mayor inversión del GPIF en activos nacionales.
Siguió reiterando estas ideas el martes, subrayando que, si fuese necesario, la asignación básica de activos del GPIF puede revisarse en cada ejercicio fiscal, lo que deja espacio para una posible reestructuración de la cartera antes de que finalice el plan quinquenal actual.
Katayama señaló: "Si logramos avanzar con nuestra estrategia de crecimiento, los activos denominados en yenes se volverán más atractivos. Puesto que es una política que está impulsando el gobierno actual, la cartera de inversiones podría examinarse y, de ser necesario, ajustarse".
Estas declaraciones recientes han reforzado la percepción externa de que, en medio del aumento de los rendimientos de los bonos japoneses y la lucha del yen frente al dólar en mínimos de 40 años, los encargados de la política en Japón están buscando nuevas formas de intentar orientar las expectativas del mercado.
Según datos del Ministerio de Finanzas, Japón gastó un récord de 11.73 billones de yenes (aproximadamente 72.2 mil millones de dólares) en el mes que terminó el 27 de mayo para sostener al yen, pero desde entonces no parece haber tomado nuevas medidas.
La falta de acción posterior quizás refleje preocupaciones sobre la menor eficacia de la intervención, además de inquietudes estadounidenses respecto a la compra de yenes a través de la venta de bonos del Tesoro en operaciones de intervención.
La advertencia de intervención reiterada por Katayama el viernes por la mañana fue mayormente ignorada por los participantes del mercado.
También los rendimientos de bonos, que alcanzan máximos de varias décadas, están alarmando al gobierno, mientras Takaichi intenta convencer a los inversores de que su ambicioso plan de inversión es sostenible, dada la enorme deuda pública de Japón.
Rodrigo Catril, estratega sénior de divisas en National Australia Bank, afirmó: "Donde hay humo, hay fuego. Cuando se trata del poder del gobierno japonés para 'incentivar' a los organismos independientes a alinearse con las políticas gubernamentales, normalmente tienen éxito".
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