Alto funcionario de la Reserva Federal adopta postura agresiva: la inflación sigue alta durante cinco años y la puerta para nuevas subas de tasas sigue abierta
Infomoney 1 de julio—— La presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Loretta Mester, señaló que la inflación estadounidense ha permanecido persistentemente alta durante cinco años consecutivos; si la presión sobre los precios no se alivia sustancialmente, ella podría respaldar nuevas subas de tasas. Como miembro votante del FOMC este año, Mester rechazó establecer un plazo para subir tasas y enfatizó que cada reunión se decide con base en datos en tiempo real, además de abogar por la publicación de su "función de reacción" para ayudar al mercado a comprender la lógica detrás de las políticas. De acuerdo con su visión, la economía actual está fuerte, el empleo es pleno y los hogares aún muestran resiliencia, aunque no descarta la posibilidad de ajustes más restrictivos.
Mientras los mercados financieros siguen especulando sobre el giro de la política monetaria estadounidense, la presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Loretta Mester, transmitió esta semana un mensaje marcadamente hawkish en una entrevista exclusiva. Como miembro votante clave del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) este año, Mester fue clara en su diagnóstico: la inflación en Estados Unidos no solo está muy por encima del objetivo, sino que ha permanecido obstinadamente alta los últimos cinco años. Enfatizó que si los próximos datos no evidencian un alivio sustancial de la presión de precios, personalmene no descarta apoyar más subas de tasas.
Estas declaraciones captaron la atención del mercado de inmediato, ya que a comienzos de este mes, bajo la presidencia de Walsh, se decidió mantener la tasa base entre 3,5% y 3,75%, y aunque las proyecciones mostraron expectativas de suba de tasas antes de fin de año, el comunicado eliminó de manera poco usual la guía prospectiva. La entrevista de Mester, como la primera aparición pública de un miembro votante tras ese giro, fortaleció la incertidumbre sobre la futura trayectoria de la política monetaria, tanto por la contundencia de su lenguaje como por su postura abierta.
La trampa de la inflación: cinco años elevados, desaceleración inferior a lo esperado
Mester describió con términos muy directos la gravedad de la situación inflacionaria actual. Indicó que la presión de precios en la economía estadounidense no es un fenómeno temporal, sino que ha persistido durante cinco años completos sin descender. Esta configuración de inflación prolongada ha dejado atrás la categoría de "transitorio" que muchos economistas planteaban en un inicio y se ha transformado en un desafío estructural incrustado en la dinámica económica. Desde el Índice de Precios al Consumidor hasta el Deflactor del Gasto en Consumo Personal, los principales indicadores de inflación superan el objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal, y la desaceleración reciente es notoriamente más lenta, con repuntes en ciertos subsectores.
Mester expresó preocupaciones claras al respecto, y sostuvo que si esta inflación persistente no se revierte de manera eficaz, desde la responsabilidad en política monetaria el FOMC deberá considerar medidas más restrictivas —es decir, elevar el rango objetivo de la tasa de política— para reafirmar las expectativas de inflación y garantizar el mandato legal de estabilidad de precios.
El umbral para subir tasas: ni plazos fijos ni trayectorias predeterminadas
Cuando fue consultada sobre las condiciones para activar una decisión de suba de tasas, Mester mantuvo una postura cautelosa y abierta. Rechazó brindar cualquier umbral cuantitativo o calendario, y reiteró que cada reunión del FOMC corresponde a una decisión en tiempo real, sin reglas mecánicas ni trayectorias predefinidas.
Explicó en detalle su filosofía de decisión: antes de cada reunión, revisa todos los datos económicos actualizados con una mirada renovada, incluyendo —pero no limitado a— informes de empleo, gasto de los consumidores, crecimiento salarial, fluctuaciones en los precios de la energía y condiciones de los mercados financieros, evaluando en base a esta información cuál es la mejor decisión coyuntural. Dijo que el resultado (suba de tasas o no) no puede anticiparse, porque el panorama económico está lleno de variables, shocks geopolíticos, cambios de política fiscal y ajustes de la cadena de suministro global, factores que pueden modificar la trayectoria de las tasas. Por eso, mantiene total flexibilidad en sus decisiones, sin descartar ni confirmar una suba de tasas, todo dependerá de los datos.
Filosofía de comunicación: explicar la "función de reacción" en vez de guiar el futuro
Mester dedicó buena parte de la entrevista a explicar su visión sobre la comunicación del banco central. Explicó que, si bien no quiere dar proyecciones claras sobre las tasas o directrices hacia el futuro, esto no equivale a abogar por mensajes ambiguos. Por el contrario, considera vital explicar de manera transparente su "función de reacción" —la lógica interna y ponderación con la que responde a diferentes variables económicas—.
La transparencia de esta función de reacción permite que inversores, empresas y familias proyecten de manera autónoma cómo puede evolucionar la política en distintas situaciones económicas, sin depender de pronósticos oficiales, para así tomar mejores decisiones financieras y empresariales. Implícitamente, su visión marca diferencia respecto a estilos previos de gestión y coincide con el enfoque del nuevo presidente Walsh: la orientación prospectiva suele hacer que el mercado se focalice en la "respuesta estándar" de la Fed, limitando su función de fijación de precios y absorción de riesgo. Mester sostiene que la responsabilidad del funcionario central no es "guiar" al mercado sino que este comprenda bien el funcionamiento del "compás".
Panorama económico: crecimiento firme, resiliencia en los hogares
Respecto a la salud económica actual de EE.UU., Mester ofreció un diagnóstico optimista. Indicó que la actividad económica es sólida y no se ven síntomas de recesión que los mercados temían.
En el mercado laboral, Mester considera que la economía estadounidense está en pleno empleo —la tasa de desempleo permanece en mínimos históricos, el crecimiento salarial ya se desaceleró pero aún es positivo, y la proporción vacantes/trabajadores es equilibrada.
Destaca su visión optimista acerca de la capacidad de absorción de los hogares. A pesar de los conflictos en Medio Oriente, que impulsaron los precios internacionales del crudo y el precio local de la nafta, los hogares estadounidenses han digerido el shock por ajustes en sus hábitos de consumo, utilización de ahorros o incrementos en horas de trabajo, sin que se vea una contracción relevante del gasto ni una subida fuerte de los índices de morosidad.
Además, Mester mencionó que en conversaciones con empresarios no ha detectado preocupaciones generalizadas sobre dificultades de financiamiento; el nivel de tasas y los spreads crediticios no son un obstáculo relevante para invertir o expandirse. Es decir, los fundamentos económicos dan a la Fed espacio para actuar sin temor a dañar el crecimiento.
Conclusión: observando los datos, pero con las garras hawkish a la vista
El núcleo de la posición de Mester se resume así: mantiene una postura abierta y dependiente de datos, sin comprometerse a un calendario de subas; pero si prestamos atención a sus palabras, su preocupación por la inflación persistente es mucho mayor que su temor a una desaceleración económica.
Enfatizó la opción de “aumentar la tasa” y utiliza el empleo pleno y la resiliencia de los hogares como un "colchón de seguridad", enviando a los mercados la advertencia de que la suba de tasas está disponible, y ante un salto inesperado en la inflación, no dudará en actuar.
Para los inversores, esto significa que la pausa de tasas en junio no es el fin del ciclo restrictivo; cada informe de inflación puede reavivar expectativas de suba de tasas. Además, su posición refleja el nuevo enfoque de Walsh: "menos guidance, más datos", donde el criterio personal de cada miembro cobra más relevancia y las divergencias pueden ser más evidentes. En conclusión, la persistencia inflacionaria de cinco años tal vez requiera que la tasa siga siendo la herramienta principal.
Preguntas frecuentes
Respuesta: La "función de reacción" es un término frecuente en los bancos centrales, y consiste en el sistema lógico y reglas con las que los decisores ajustan la política ante cambios en las variables económicas: ante distintos niveles de inflación, desempleo, crecimiento de PIB, etc. la tasa responde con diferente intensidad y rapidez. Mester enfatiza explicar su función de reacción y no dar un "dot plot" o guidance porque comparte la visión de Walsh: la orientación a futuro genera "dependencia de política" donde los inversores dejan de analizar los fundamentos y sólo buscan anticipar la respuesta de la Fed. Si los precios de mercado se anclan demasiado al pronóstico oficial y los datos reales se desvían, los activos pueden corregirse abruptamente generando mayor riesgo de inestabilidad. Si el mercado comprende plenamente la función de reacción, puede proyectar la política sin importar el dato que salga, con un proceso de precios más racional y continuo.
Respuesta: La decisión de mantener tasas en junio fue tomada en base a los datos hasta esa fecha: la inflación era persistente pero no empeoraba, y el comité quería observar el efecto rezagado de los ajustes previos. Que Mester hable de suba en julio no implica que habrá acción en la próxima reunión, sino que transmite una alerta: si los datos próximos de inflación —CPI, PCE, salarios, costos de vivienda, etc.— muestran un repunte o no retroceden, consideraría necesario subir la tasa. Expresamente rechazó plazos fijos para mantener abiertos los criterios futuros, así que la decisión de julio dependerá de los datos de junio y julio y no puede anticiparse.
Respuesta: Los "cinco años" mencionados por Mester son una referencia aproximada que inicia en 2021, cuando la economía estadounidense reabrió tras la pandemia y la suma de estímulo fiscal y cuellos de botella de suministros impulsó la inflación. En marzo de 2021, el IPC estadounidense superó el objetivo del 2% y siguió subiendo hasta llegar al pico de 9,1% en junio de 2022, para luego retroceder, pero la inflación subyacente quedó entre 3,5% y 4% y hacia mediados de 2026 aún no se estabilizó por debajo del 2%. Esto cubre el lustro entre 2021 y mediados de 2026. Su argumento es recalcar la persistencia de la inflación y justificar una postura abierta a subas de tasas.
Respuesta: Walsh propone quitar la orientación prospectiva y dejar que el mercado valore los datos. Mester, si bien no da variantes de futuro, sí enfatiza su función de reacción. Ambos comparten la visión de no comprometerse con promesas de suba o baja en un momento dado; Walsh se centra en la eficiencia del mercado y Mester en la transparencia y el entendimiento público. Ambos valoran la dependencia de datos y la imprevisibilidad de política, dando más peso al criterio personal de los miembros. No hay contradicción, sino complementariedad en el nuevo esquema de comunicación de la Fed.
Respuesta: El FOMC está compuesto por 12 miembros con derecho a voto: siete gobernadores de la Fed (incluyendo al presidente), el presidente de la Fed de Nueva York y cuatro presidentes regionales (rotativos cada año). Mester, como presidenta de la Fed de Cleveland, tiene voto este año, pero representa sólo uno entre doce. Toda decisión de tasas se toma por mayoría simple. Así, si Mester respalda un alza pero la mayoría prefiere mantener o bajar, se decide por la mayoría. Sin embargo, como oficial hawkish y con voto, sus declaraciones suelen influir en las expectativas del mercado y el debate interno. Las decisiones son siempre colectivas, democráticas y no individuales.
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