El IPC del Reino Unido en julio alcanza un máximo de cuatro meses: el impacto de las facturas energéticas llega como se esperaba, pero la desaceleración de la inflación en servicios da un respiro al Banco de Inglaterra.
La tasa de inflación del Reino Unido subió a su nivel más alto en cuatro meses, impulsada principalmente por el aumento de las facturas de energía.
Zhicheng Finance APP informa que, tras un breve respiro veraniego, las familias británicas han vuelto a enfrentarse a la realidad del aumento de las facturas energéticas. Según los datos publicados el miércoles por la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido (ONS), el Índice de Precios al Consumidor (CPI) subió un 2,9% interanual en julio, frente al 2,6% de junio, alcanzando el nivel más alto desde marzo de este año. Esta cifra está en línea con la mediana de las previsiones de los economistas y ligeramente por encima de la previsión anterior del Banco de Inglaterra del 2,8%. Sin embargo, el reverso formal de la tendencia de desaceleración inflacionaria vuelve a arrojar una sombra sobre las perspectivas económicas del Reino Unido.
El repunte general era esperado: las facturas energéticas se convierten en el “motor” de la inflación, mientras que la moderación de la inflación en servicios ofrece cierto alivio
La clave del dato de inflación de julio radica en la coexistencia de un repunte general impulsado por la energía y una persistente moderación de la presión interna sobre los precios. La Oficina Nacional de Estadísticas señaló que el principal factor detrás del repunte inflacionario en julio fue la categoría de vivienda y servicios del hogar. Esto refleja directamente el ajuste trimestral del tope de precios que el organismo regulador Ofgem implementó el 1 de julio: el tope para las facturas de gas natural y electricidad de los hogares se incrementó en un 13%, lo que supone un aumento anual de unas 221 libras por hogar hasta situarse en 1.862 libras. En concreto, el precio del gas natural subió un 14,7% respecto al mes anterior, la mayor subida mensual desde octubre de 2022; el de la electricidad subió un 3,6%.

Sin embargo, la presión inflacionaria no se ha extendido a otros ámbitos de la economía. El CPI subyacente, excluyendo energía, alimentos, alcohol y tabaco, se mantuvo estable en el 2,6% interanual por tercer mes consecutivo. Esta cifra fue ligeramente superior a la previsión de los economistas (2,5%), pero no modifica la tendencia de estabilización de la inflación subyacente.
Aún más tranquilizador para el Banco de Inglaterra ha sido la inesperada moderación de la inflación en servicios. El indicador clave de la presión interna, la tasa de inflación de servicios, bajó del 3,6% en junio al 3,4%. Esto se debió principalmente a que los precios de los boletos aéreos en julio (+11,7%) aumentaron mucho menos que en el mismo periodo del año anterior (+30,2%). El indicador CPIH, que incluye costes de vivienda y es la referencia preferida por la Oficina Nacional de Estadísticas, subió del 2,8% al 3,1%.
¿Por qué el “shock energético” no se convirtió en una “inflación generalizada”?
El repunte inflacionario en esta ocasión se diferencia esencialmente de la crisis energética de 2022: el mecanismo de transmisión ha cambiado notablemente. En 2022, el alza de los precios de la energía se trasladó rápidamente a los alimentos, el transporte y los bienes básicos, desencadenando una inflación generalizada. Esta vez, sin embargo, el efecto de transmisión es claramente limitado. La caída del precio de la gasolina y el diésel sirvió como cobertura clave: el precio medio del diésel en julio bajó 8,8 peniques/litro respecto al mes anterior, los boletos aéreos disminuyeron un 11,6% interanual, y junto a la bajada de precios del crudo y los refinados, los costes de insumos cayeron un 1,7% mensual, conteniendo eficazmente la propagación del shock energético a otros ámbitos.

Además, la persistente moderación de la inflación de alimentos ha dado cierto respiro a los consumidores. En julio de 2026, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron solo un 1,3% interanual, menos que el 1,7% del mes anterior y el nivel más bajo desde septiembre de 2021. Esta categoría solo contribuyó 0,14 puntos porcentuales al avance anual del CPI, también el nivel más bajo desde 2021.
La economista jefe de KPMG, Yael Selfin, apuntó que, a diferencia del incremento de precios energéticos en 2022 que repercutió en los costes generales de la economía, la debilidad actual del mercado laboral ayuda a limitar la magnitud de la transmisión de dichos costes. Esta valoración coincide con los datos publicados el martes sobre el mercado laboral, que muestran un enfriamiento continuo del empleo y una desaceleración del crecimiento salarial en el sector privado.
Reacción del mercado: ligera subida de la libra, menos apuestas de subidas de tipos
Tras la publicación del dato, la libra esterlina subió un 0,1% frente al dólar hasta cerca de 1,3550, pero permaneció en el rango semanal limitado por debajo de 1,3570. Los operadores redujeron ligeramente sus apuestas sobre otra subida de tipos por parte del Banco de Inglaterra antes de fin de año. La última encuesta muestra que la gran mayoría de los economistas esperan que el Banco de Inglaterra mantenga la tasa de interés de referencia en el 3,75% durante el resto de 2026.

Esta respuesta “tranquila” del mercado confirma que los inversores ya anticipaban el repunte de la inflación. La opinión general de los economistas es que el alza inflacionaria de julio se debe principalmente a efectos de base y ajustes de política puntuales, no a un empeoramiento sustancial de la presión interna sobre los precios.
La debilidad del sector servicios se está convirtiendo en el principal amortiguador frente a una segunda ronda de efectos inflacionarios. Según los datos publicados el martes, el mercado laboral británico sigue enfriándose, el empleo no agrícola baja y los salarios del sector privado aumentan menos. Esta debilidad limita la capacidad de las empresas para trasladar a los consumidores el aumento de los costes energéticos, y también brinda al Banco de Inglaterra argumentos para mantener la actual tasa de interés.
Dilema del Banco de Inglaterra: repunte inflacionario VS debilidad económica, ¿cuánto tiempo puede mantenerse la inacción?
Los datos de inflación de julio han proporcionado al Banco de Inglaterra una sutil señal de política monetaria.
Argumento hawkish: el CPI saltó del 2,6% al 2,9% y el propio banco prevé que la inflación alcance su pico en 3,2% durante el cuarto trimestre. Las facturas de energía podrían volver a subir y, sumadas a los riesgos de sequía y eventos climáticos extremos, la inflación de alimentos podría seguir aumentando en 2027. Es posible que la inflación aún no haya tocado techo.
Argumento dovish: la inflación subyacente permanece por tercer mes seguido en 2,6% y la inflación de servicios se modera inesperadamente a 3,4%. El mercado laboral sigue debilitándose y el crecimiento salarial privado pierde ritmo. Como señala Yael Selfin de KPMG, la debilidad en el empleo ayuda a limitar la transmisión de costes.
Según una encuesta publicada el 18 de agosto, cerca del 90% de los economistas cree que el Banco de Inglaterra no modificará los tipos de interés en septiembre ni durante el resto de 2026, manteniendo la tasa de referencia en el 3,75%. Aunque se espera que la inflación se mantenga por encima del 2% hasta la segunda mitad de 2027, una ligera mayoría de economistas prevé al menos un recorte de tipos antes de mediados de 2027. Por su parte, el mercado prevé que el banco suba los tipos al menos una vez este año, con una probabilidad del 86% de subida para diciembre.

El canciller de Hacienda, John Healey, respondió a la publicación de los datos diciendo: “la inflación por la guerra en Irán sigue afectando a los precios domésticos, pero la economía británica es resiliente”.
Perspectivas de inflación: las nubes no se han disipado
El dato de inflación de julio refleja la realidad a la que se enfrenta la economía británica: el “desbordamiento” de precios energéticos apenas comienza. Debido a la implementación tardía del tope de precios, las familias británicas han estado en gran medida protegidas del peor impacto de la guerra en Irán. El fuerte alza de casi un 15% en el precio del gas natural en julio significa el fin formal de esa “protección”.
No obstante, este repunte no ha alterado la trayectoria de la política del Banco de Inglaterra. La inesperada moderación de la inflación en los servicios, la persistente debilidad del mercado laboral y la estabilización de la inflación subyacente dan a los responsables políticos motivos para “esperar y ver”. El verdadero reto se presentará en octubre, cuando las facturas energéticas volverán a subir (aunque moderadamente) y la evolución del conflicto en Oriente Medio será clave para determinar si los precios del petróleo seguirán impactando a los consumidores británicos.
David Rees, director global de economía de Schroders, advirtió que en los próximos meses los precios de los productos manufacturados podrían subir y que el riesgo de sequía y el fenómeno de El Niño podrían disparar la inflación de alimentos en 2027. Además, la interrupción sostenida del Estrecho de Ormuz está manteniendo el precio del petróleo elevado, con el Brent de nuevo por encima de los 90 dólares el barril. Estos factores siguen preocupando a algunos miembros del Banco de Inglaterra que abogan por nuevas subidas de tipos.
Disclaimer: The content of this article solely reflects the author's opinion and does not represent the platform in any capacity. This article is not intended to serve as a reference for making investment decisions.
You may also like
¡Apunta a Nvidia! Cerebras (CBRS.US) lanza el “acelerador de IA más rápido” CS-4, afirmando que la velocidad de inferencia es 30 veces mayor que la solución con GPU
Cerebras lanzó el sistema CS-4 y lo calificó como el acelerador de IA más rápido de la industria.

La última investigación de la fábrica de Tesla de JP Morgan sobre el despliegue a gran escala de Robotaxi y el ritmo de lanzamiento del robot Optimus
La expansión de la flota Robotaxi experimentará una aceleración significativa entre finales de 2026 y principios de 2027, con el lanzamiento de FSD v15 dentro del año identificado como el factor clave para dicha expansión. En cuanto a Optimus, el diseño Gen 3 ya ha sido finalizado, la cadena de suministro está prácticamente asegurada, y tras el inicio de la producción en serie (SoP), el objetivo preliminar es empezar la fase de entrenamiento en la "Academia Optimus" durante la segunda mitad de 2026, comenzando las ventas comerciales externas más pronto en la segunda mitad de 2027.
En medio de la tormenta en el mercado global de bonos, la "economía de altos precios" se convierte en el nuevo punto vulnerable: Japón tiene opciones limitadas de respuesta
La fuerte caída de los bonos pone en riesgo los planes fiscales, pero las medidas de respuesta de las autoridades japonesas parecen ser mínimas.


