Meta (META.US) lanza el asistente personal de IA Muse: la suscripción mensual llega hasta los 100 dólares, apunta a la próxima generación de comercialización de IA
Meta lanzó oficialmente el martes su aplicación de inteligencia artificial personal Muse, e intentó por primera vez cobrar una suscripción a algunos usuarios.
Según informó Argentinian Spanish Finance APP, Meta (META.US) lanzó oficialmente este martes la aplicación de inteligencia artificial personal Muse e intentó por primera vez cobrar una suscripción a algunos usuarios. En un momento en que la industria de la inteligencia artificial enfrenta presiones en materia de seguridad, privacidad y el retorno de enormes gastos de capital, Meta busca llevar la IA más allá de ser una simple herramienta de chat para convertirla en un "agente personal inteligente" capaz de ejecutar tareas directamente para los usuarios, posicionándola como un producto y fuente de ingresos clave para la siguiente etapa de la compañía.
El nombre en clave interno de Muse es “Hatch”, y está basado en la serie de modelos fundacionales Muse Spark lanzados progresivamente desde abril de este año por Alexandr Wang, jefe de Meta AI. A diferencia de los chatbots tradicionales que se centran en proporcionar información y responder preguntas, Muse está orientado a realizar tareas digitales concretas para el usuario, como agendar servicios, completar formularios electrónicos e incluso monitorear cámaras de seguridad del hogar.
En una entrevista, Wang señaló que Meta espera que Muse resulte lo suficientemente simple, amigable y fácil de entender para el usuario común. Aunque lo que los usuarios ven es una interfaz sencilla, en el “backstage” Muse puede estar ejecutando trabajos de programación complejos, integrando distintos servicios y realizando una gran cantidad de operaciones sofisticadas.
Ofrece versión gratuita y dos planes pagos, con una suscripción máxima de 100 dólares al mes
Meta planea ofrecer una capa gratuita de Muse, junto con opciones de suscripción de 20 y 100 dólares mensuales, según el volumen de uso de cada usuario. Este modelo de tarifas marca el inicio de los intentos de Meta de obtener ingresos de IA directamente desde el consumidor.
Zuckerberg ya ha transmitido en varias ocasiones a los inversores que los asistentes personales de IA, más potentes, serán la próxima gran apuesta de la empresa. Estos agentes inteligentes, en el futuro, no solo podrán ayudar a organizar correos electrónicos, sino también buscar descuentos en productos y encargarse de tareas cotidianas.
En la llamada de resultados de Meta de julio, Zuckerberg afirmó que los nuevos agentes personales inteligentes serán la base de la "próxima ola de productos y fuentes de ingresos" de la compañía durante los próximos meses y años.
Esta estrategia también explica por qué Meta ha invertido tan fuertemente en centros de datos, computación y otras infraestructuras de IA en los últimos años. A medida que el gasto de capital sigue aumentando, Wall Street desea ver que estas inversiones se traduzcan en ingresos reales y no solamente en modelos de IA más potentes.
Muse no es el único intento reciente de Meta de comercializar la IA. Previamente, la empresa ya lanzó el agente inteligente Muse Code AI para desarrolladores y está probando varios servicios de suscripción de IA, buscando establecer nuevas fuentes de ingreso fuera del tradicional negocio de publicidad digital.
No solo chat: puede agendar, completar formularios y hacer compras
La mayor diferencia de Muse radica en su “capacidad de acción”.
El usuario puede autorizar al agente inteligente a realizar una variedad de tareas reales, no solo consultarle cómo hacerlas. Por ejemplo, Muse puede ayudar a agendar servicios, completar formularios en línea o llevar a cabo operaciones entre diferentes servicios digitales.
La app de Muse incluye además un feed de información que resume, según la configuración del usuario, actualizaciones de sus cuentas de Facebook e Instagram, así como artículos e información de la web, todo organizado y resumido por la IA. Muse también llegará a WhatsApp. Sin embargo, la versión de WhatsApp solo conservará las funciones centrales de chat y agente inteligente, y no incluirá el feed completo de información ni la herramienta Ideas que recomienda formas de uso de Muse presentes en la aplicación independiente.
Meta indicó que Muse se lanzará primero en Estados Unidos y podrá utilizarse mediante iOS, Android y una web independiente, con planes a futuro de integrarlo en las gafas inteligentes Ray-Ban Meta.
Meta explora comisiones en compras por IA: el agente personal podría ser una nueva entrada comercial
Además de la suscripción, Meta está estudiando modelos de negocio potenciales aún más relevantes, como cobrar comisiones por transacciones comerciales facilitadas por el agente de IA.
Wang señaló que, dado que el agente personal puede ayudar a los consumidores a encontrar productos de interés y asistirlos en la compra, el modelo comercial tiene un potencial significativo para Muse. Sin embargo, Meta aún no ha definido los mecanismos de cobro y reparto de ingresos específicos.
En caso de concretarse este modelo, Muse podría aportar a Meta mucho más que los 20 o 100 dólares mensuales de la suscripción.
Tradicionalmente, las plataformas de Internet dirigen consumidores hacia comercios a través de búsquedas, feeds de redes sociales y anuncios. En el futuro, los agentes de IA podrían participar directamente en todo el proceso de “buscar productos—comparar precios—elegir—cerrar la compra”. Esto implica que las plataformas que controlan el acceso a los agentes personales tienen la oportunidad de involucrarse aún más en la cadena de transacciones de comercio en línea.
Para Meta, que actualmente depende en gran medida de la publicidad digital, esta es una posible nueva vía de crecimiento.
Preocupación por la seguridad de la IA: los datos de los usuarios podrán ser usados por defecto para entrenar modelos
Sin embargo, Muse llega en un contexto donde los riesgos de seguridad y privacidad de los agentes de IA están bajo creciente escrutinio.
A diferencia de los chatbots comunes, los agentes personales necesitan acceder a permisos más elevados, ya que deben ingresar a cuentas, información y servicios de terceros para operar en nombre del usuario. Si el modelo es atacado o ejecuta instrucciones erróneas, las consecuencias pueden ser mucho más graves.
Wang afirmó que Muse funciona dentro de un entorno aislado en la infraestructura computacional de Meta, no accede a contraseñas reales del usuario ni a información de pagos, y solicitará autorización antes de ejecutar cualquier acción delicada.
Cabe destacar que el manejo de datos de usuarios de Muse en Meta es opt-out. Es decir, los usuarios deben elegir explícitamente no participar si quieren evitar que Meta use sus interacciones con Muse para entrenar modelos de IA.
El vicepresidente de ingeniería de Meta, David Singleton, explicó que si el usuario no se da de baja, la empresa elimina “información personal clave identificatoria” antes de usar los datos de diálogos e interacciones para mejorar los modelos.
Meta también invitó a investigadores de seguridad externos a identificar vulnerabilidades en Muse mediante un programa de recompensas y ofrecerá pagos por los hallazgos que cumplan con los requisitos. La empresa indicó que antes del lanzamiento oficial utilizó pruebas internas masivas, equipos de “red team” de agentes inteligentes y pruebas bajo condiciones reales de confrontación para reforzar la seguridad de Muse.
Gigantes de la IA compiten por la puerta de los “agentes personales”
El lanzamiento de Muse por parte de Meta refleja además un cambio en la dinámica competitiva de la industria de la IA.
Tras el auge de OpenClaw, los agentes de IA capaces de utilizar modelos, herramientas y software para realizar tareas complejas se han convertido en el nuevo foco de competencia del sector tecnológico. OpenAI, Google y startups como Town han presentado productos o funciones relacionadas en este campo.
Wang destacó que, a diferencia de algunos productos rivales, Muse busca reducir la barrera de entrada al agente personal inteligente, para que realmente llegue a un mercado más amplio de consumidores comunes. No obstante, reconoció que la industria aún está en una etapa muy temprana en la era de los agentes personales.
El lanzamiento de Muse también llega en un momento de presión añadida para Meta. Recientemente, la compañía aceptó pagar casi 17 mil millones de dólares para alcanzar un acuerdo mayor con una coalición de fiscales generales estatales por demandas relacionadas con posibles daños causados por plataformas como Facebook e Instagram; además, sigue enfrentando litigios personales y de distritos escolares. Paralelamente, crecen en la sociedad estadounidense las dudas sobre la construcción de centros de datos de IA, el consumo energético y los riesgos potenciales de ciberseguridad de la IA.
Muse no solo representa un nuevo producto de IA de Meta, sino también una prueba crítica de si las enormes inversiones de la empresa en IA pueden traducirse realmente en retorno comercial. Si Meta logra que los usuarios comunes confíen en la IA para reservar turnos, comprar, organizar información e incluso gestionar sus asuntos digitales domésticos, los agentes personales podrían convertirse en la próxima gran puerta de entrada a Internet para la empresa, tras el feed de redes sociales. La tarifa de suscripción, las comisiones por compras asistidas por IA y la integración futura con gafas inteligentes podrían, conjuntamente, conformar la clave de la próxima etapa de comercialización de IA de Meta.
Descargo de responsabilidad: El contenido de este artículo refleja únicamente la opinión del autor y no representa en modo alguno a la plataforma. Este artículo no se pretende servir de referencia para tomar decisiones de inversión.
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