El mercado espera señales claras pero se enfrenta a una “dirección ambigua”; el discurso de Walsh este viernes podría decidir el rumbo de los bonos del Tesoro a largo plazo, y el rendimiento a 30 años podría superar el 5,5%.
El presidente de la Reserva Federal, Walsh, dará un esperado discurso principal en Jackson Hole este viernes, mientras el mercado intenta anticipar qué señales podría dar sobre temas clave que afectan a la economía y la política monetaria.
Según ha informado Sinolink Finanzas APP, el presidente de la Reserva Federal, Walsh, pronunciará este viernes un esperado discurso central en Jackson Hole, mientras el mercado intenta descifrar qué señales podría lanzar respecto a cuestiones clave que afectan a la economía y la política monetaria. Walsh hablará en el simposio anual de la Reserva Federal que se celebra en Wyoming, cuyo tema este año es “Innovación financiera: impacto en los pagos y la política”.
Tradicionalmente, los expresidentes de la Reserva Federal han utilizado esta ocasión para exponer, más allá de los temas centrales de la conferencia, su visión general y sus intenciones respecto al marco de políticas y la evolución de las tasas de interés. Sin embargo, desde que asumió en mayo, Walsh ha priorizado las tendencias de mercado antes que las propias señales de la Fed como guía, haciendo que su estilo resulte impredecible para el público.
Luke Tilley, economista jefe de M&T Bank y Wilmington Trust, comentó: “La gente me pregunta constantemente qué espero y, en realidad, no tengo grandes expectativas. Creo que es muy difícil predecir qué dirá. Si tuviera que adivinar, diría que hará comentarios muy generales y amplios sobre el progreso de los diferentes grupos de trabajo de la Fed y sobre cómo debería operar el organismo, en vez de realizar una evaluación concreta y detallada sobre las perspectivas económicas y políticas”.
Walsh ha creado cinco grupos de trabajo con el objetivo de realizar una revisión “desde los primeros principios” de las distintas funciones de la Reserva Federal. Sus tareas incluyen evaluar la visión de los responsables de política respecto a la inflación, el estado del balance de la Fed, los indicadores de datos que influyen en las decisiones, los temas tecnológicos y los mecanismos de comunicación.
Sobre este último punto, Walsh ha adoptado un enfoque totalmente distinto al de sus predecesores recientes: ha dejado de orientar al mercado con señales cuidadosamente preparadas, prefiriendo una estrategia más “liberada”, permitiendo que el mercado interprete los datos y envíe señales a la Fed por su cuenta.
Hasta ahora, la respuesta a esta estrategia ha sido dispar e incluso podría producir efectos negativos.
El mercado espera más información
Tilley señaló: “Me gustaría que aclarara más detalladamente su visión personal sobre los mecanismos de formación de la inflación y por qué vía y con qué demora la política monetaria repercute en esa inflación. Ni siquiera se trata necesariamente de la función de reacción de la política; basta con explicar los canales básicos de transmisión entre el mercado financiero y la política monetaria, porque hay muchos mecanismos intermedios”.
En un contexto de rendimientos de bonos del Tesoro en continuo aumento, el discurso del viernes adquiere un impacto particularmente relevante en el mercado.
Joseph Brusuelas, economista jefe de RSM, indicó: “Debido a algunos errores no forzados en los inicios de Walsh en el cargo, estamos por tener el simposio de política monetaria de Jackson Hole más inusual de los últimos años. El mercado elevó las expectativas para esta intervención a un nivel que la propia Fed podría no desear”.
No obstante, el riesgo va más allá de la reacción del mercado.
Con el aumento de los rendimientos, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció la semana pasada un plan para duplicar el tamaño de las recompras de los llamados bonos antiguos (off-the-run) emitidas por el Departamento del Tesoro. Por lo general, Hacienda realiza operaciones de recompra por unos 2.000 millones de dólares cada semana, pero desde la próxima ronda, que arranca el 9 de septiembre, ese monto “al menos” se duplicará.
Aunque esto es limitado en comparación al enorme volumen de deuda de EE.UU., igual podría generar una situación difícil para Walsh. Las intervenciones de los organismos monetarios y fiscales parecen contradecir la intención manifestada hasta ahora por Walsh.
Brusuelas señaló: “Estamos en una situación única en la que las acciones del Tesoro han reducido el margen de maniobra de Walsh. Por eso, el presidente de la Fed está en una verdadera encrucijada”.
Impacto en el mercado
Una de las quejas más comunes del mercado desde la asunción de Walsh es que no solo ha evitado brindar la llamada “orientación prospectiva”, sino que tampoco ha definido con claridad una “función de reacción”, es decir, bajo qué condiciones se modificaría el rumbo de la política.
Mark Cabana, jefe de estrategia de tasas de EE.UU. en Bank of America, advierte que si Walsh vuelve a esquivar estos temas, podría provocar notables consecuencias en el mercado.
Cabana escribió en un informe para clientes a principios de esta semana: “En resumen, esperamos que Walsh dé a entender que, si la inflación no consigue desacelerarse de forma sostenida, él está preparado para volver a subir tasas. Por el contrario, si se limita en su discurso a cuestiones macro, como la productividad o la demografía, tememos que el mercado lo interprete como una señal dovish”.
Cabana agregó que en ese escenario espera una venta de bonos del Tesoro a largo plazo, donde el rendimiento a 30 años podría superar el 5,5%, es decir, subir más de 30 puntos básicos respecto al nivel actual, alcanzando valores no vistos, al menos, desde comienzos del siglo.
Por eso, para Walsh, ser más concreto probablemente sea su mejor estrategia. Brusuelas expresó: “Walsh ya no puede seguir recurriendo a la ambigüedad; necesita exponer su postura con mayor franqueza y claridad”.
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