La “inflación de chips de IA” sacude la economía del Reino Unido
Se espera que el IPC de julio en Reino Unido aumente un 2,9% interanual, marcando la primera aceleración en cuatro meses. Además del incremento en las facturas de energía debido al reajuste del tope de precios de Ofgem, la escasez de chips de memoria impulsada por la inteligencia artificial se está convirtiendo en un nuevo factor de inflación; Apple, sus notebooks y tablets, así como las consolas Xbox, ya han anunciado aumentos de precios.
La escasez de chips impulsada por la IA está convirtiéndose en una nueva variable para la inflación en el Reino Unido.
Se espera que los datos del IPC del Reino Unido para julio, que se publicarán próximamente, rompan la tendencia de caída de la inflación de los últimos cuatro meses consecutivos. Según una encuesta de Bloomberg a economistas, el valor medio de la previsión es un aumento interanual del 2,9%. Este número está impulsado no solo por el salto estacional de las facturas energéticas, sino también por un nuevo motor: la escasez de chips de memoria provocada por la IA, que está elevando silenciosamente los precios de móviles, portátiles y consolas de videojuegos.
Este fenómeno se conoce como “chipflation” (inflación de chips). La lógica no es compleja: la rápida expansión de la infraestructura global de IA consume grandes cantidades de chips de memoria que normalmente se destinan a productos electrónicos de consumo, generando un desequilibrio entre oferta y demanda que encarece los chips y acaba impactando en el precio final al consumidor.
El índice de precios al consumidor (IPC) del Reino Unido para julio de 2026 se publicará el miércoles 19 de agosto de 2026 a las 7:00 (hora de verano británica).
Doble presión, la inflación vuelve a repuntar
La inflación en el Reino Unido este año ha mostrado dos líneas claras: la presión interna de costes continúa suavizándose, pero los shocks externos siguen ejerciendo presión contraria.
La energía es la variable externa más directa. Según el análisis de Dan Hanson, Ana Andrade y Matt Bunny de Bloomberg, el principal motor del salto en el IPC de julio es el fuerte aumento de las facturas energéticas domésticas a raíz de la redefinición trimestral del tope tarifario por parte del regulador energético británico Ofgem. Al mismo tiempo, la guerra en Irán impulsó el coste del combustible de aviación, elevando los precios de los vuelos.
La escasez de chips de IA es una variable recién aparecida. El Banco de Inglaterra ya ha emitido advertencias, señalando que la rápida expansión de la capacidad de IA está elevando los precios de los chips de memoria, ampliamente utilizados en teléfonos, portátiles y consolas. Según datos de la British Retail Consortium de julio, el aumento del coste de los chips ya está impactando en el precio de venta de productos electrónicos.
En concreto, Apple ha anunciado subidas de precios para sus portátiles y tablets, y la consola Xbox también. Esto indica que la presión de costes generada por la IA podría convertirse en un factor persistente de inflación en bienes básicos durante los próximos meses.
Banco de Inglaterra: ventana de recorte de tasas se estrecha
La reactivación de la inflación complica aún más la situación para el Banco de Inglaterra.
En la última reunión de política monetaria, tres miembros votaron a favor de subir las tasas, entre ellos el economista jefe del Banco de Inglaterra, Huw Pill. Posteriormente, la economía británica creció inesperadamente en junio —en parte gracias a la ola de calor y el efecto del Mundial— y Pill reforzó aún más su postura de halcón.
En cuanto a datos, el informe de empleo que se publicará el jueves probablemente muestre que la tasa de crecimiento salarial, excluyendo bonificaciones, se mantiene en el 3,4%, y la tasa de desempleo baja ligeramente al 4,8%. Esto indica una estabilización del mercado laboral, pero para los responsables de política económica el verdadero reto serán los resultados de las negociaciones salariales de 2027, cuyos indicios no aparecerán hasta más adelante este año.
El Banco de Inglaterra prevé que la inflación seguirá elevándose durante la segunda mitad de 2026. En un contexto de resiliencia económica y shocks externos persistentes, el margen para recortar tasas se está reduciendo.
Inflación de IA: de los centros de datos a la cesta de la compra
Cabe destacar que la ruta de impacto de la IA sobre la inflación es completamente distinta a los ciclos tecnológicos anteriores.
Históricamente, el avance tecnológico solía abaratar los productos de consumo. Pero en esta nueva batalla armamentista de la IA, la demanda de poder de cómputo está impulsando el consumo de chips a una velocidad superior a la expansión de la oferta. La escasez de chips de memoria se ha extendido desde los centros de datos a toda la cadena de suministro de productos electrónicos, impactando finalmente en el carrito del consumidor común.
Las subidas de precios de los productos de Apple y de Xbox, de Microsoft, son solo el extremo visible de esta cadena de transmisión. El Banco de Inglaterra teme que, con la inversión en IA acelerándose, esta presión no sea pasajera, sino que deje una huella más duradera en la inflación de bienes básicos.
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