Chevron planea expandir sus operaciones petroleras en Venezuela y el gobierno de Trump negocia contratos de arrendamiento de campos petroleros por hasta 100 años.
Según informan los medios, Chevron está negociando con las autoridades venezolanas la obtención de derechos de operación para dos nuevos yacimientos petroleros. Al mismo tiempo, el gobierno de Trump está buscando un contrato de arrendamiento sin precedentes de un siglo para campos petroleros en Venezuela. Tras la salida de Maduro, la producción petrolera diaria del país ha aumentado en cerca de 300 mil barriles. Sin embargo, la infraestructura petrolera venezolana está gravemente deteriorada; según expertos de la industria, restaurar la producción diaria a los 3 millones de barriles podría tomar más de una década.
El gigante petrolero estadounidense Chevron está negociando la expansión de sus operaciones en Venezuela, reflejando los últimos avances de la profunda implicación de los intereses energéticos estadounidenses en este país latinoamericano productor de petróleo.
Según Bloomberg, que cita a personas familiarizadas con el asunto, Chevron está discutiendo con las autoridades venezolanas la adquisición de derechos de operación sobre dos nuevos yacimientos petrolíferos. Al mismo tiempo, el gobierno de Trump también está negociando con el liderazgo de Venezuela para obtener contratos de arrendamiento de hasta 100 años sobre varios yacimientos del país, una medida prácticamente sin precedentes en la historia.
Estos avances ocurren tras el drástico cambio de poder en Venezuela. Desde que el expresidente Maduro fue detenido por fuerzas estadounidenses en enero de este año, y la ex vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el poder y estableció una relación de cooperación con el gobierno de Trump, Washington ha tomado de facto el control de las ventas de petróleo venezolano y ha flexibilizado sanciones para permitir el ingreso de empresas energéticas estadounidenses al mercado local.
Según datos recopilados por Bloomberg, tras la salida de Maduro, la producción diaria de petróleo de Venezuela ha aumentado en cerca de 300 mil barriles.
Chevron: un actor consolidado busca expansión
Actualmente Chevron es la única gran petrolera estadounidense que sigue activa en Venezuela. Ha formado empresas conjuntas con la compañía petrolera estatal local y actualmente representa cerca de una quinta parte de la producción total de petróleo del país.
La empresa lleva varias décadas operando en Venezuela. Tras la expropiación forzosa de activos de ExxonMobil y ConocoPhillips en 2007, Chevron permaneció en el país, convirtiéndose en una excepción entre las petroleras estadounidenses.
Según medios de comunicación, Chevron negocia la ampliación de sus negocios en Venezuela, otras empresas también están cerca de cerrar nuevos acuerdos de inversión, y Halliburton está en tratativas para suministrar equipos de perforación petrolera al país.
Este mes, la gigante del sector de servicios petroleros SLB y la independiente Hunt Oil Co. firmaron contratos con el gobierno venezolano, señalando que el ingreso de empresas petroleras extranjeras al país se está acelerando.
Arrendamientos centenarios: una gestión de recursos sin precedentes
Un detalle especialmente llamativo de estas negociaciones es que funcionarios estadounidenses discuten la posibilidad de contratos de arrendamiento a muy largo plazo; según fuentes cercanas, algunos contratos podrían tener una duración de hasta 100 años, algo casi inédito en la historia del desarrollo energético global.
La estrategia del gobierno de Trump es clara: asegurar derechos de explotación de largo plazo sobre Venezuela, uno de los países con mayores reservas del mundo, para diversificar los canales de suministro estadounidense en un contexto de alta volatilidad en el mercado.
En ese momento, la guerra en Irán seguía sacudiendo los mercados y Teherán intensificaba el bloqueo del tráfico comercial en el estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, las reservas estratégicas de petróleo estadounidenses habían caído a aproximadamente el 41% de su capacidad, el nivel más bajo en más de 40 años, aumentando la presión para reponerlas.
El camino de la reconstrucción: desafíos estructurales para el crecimiento de la producción
A pesar de la elevada importancia estratégica, las perspectivas de aumento de la producción en los yacimientos venezolanos siguen enfrentando severas limitaciones de carácter práctico.
Analistas y expertos de la industria señalan que la infraestructura petrolera venezolana está gravemente deteriorada, el suministro eléctrico sigue siendo inestable y existen pasivos ambientales acumulados durante años, por lo que no es realista esperar que se implementen planes de expansión masiva a corto plazo.
En general se prevé que restablecer la producción diaria a los cerca de 3 millones de barriles previos al prolongado declive de la industria petrolera local podría llevar más de diez años.
Esto significa que, aun si Chevron y otras productoras logran firmar nuevos contratos sin contratiempos, liberar una capacidad de producción significativa llevará tiempo.
Controversia constitucional: voces críticas en el ámbito interno venezolano
Mientras las empresas energéticas estadounidenses intensifican su actividad, surgen voces disidentes dentro de Venezuela.
El profesor de la Universidad de Harvard y exministro venezolano, Ricardo Hausmann, junto a otras personalidades, han cuestionado públicamente la constitucionalidad de estos acuerdos, advirtiendo sobre la legalidad de permitir el control extranjero sobre los recursos de hidrocarburos del país.
Esta controversia añade incertidumbre al proceso negociador y podría condicionar la futura implementación de los acuerdos alcanzados.
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